THE BOCA GRANDE

 

En el Pasaje de la Concepción, entre las flamantes Rambla de Catalunya y Paseo de Gracia tiene lugar el nuevo referente del negocio de la restauración de la ciudad condal. Ubicado, desde agosto de 2011, dentro de lo que solía ser una antigua casa burguesa, Boca Grande conjuga un espectacular diseño, pescadería de primera y un sinfín de experiencias que deleitan a cualquiera que entra a esta locación.

Sus dueños Joan Soler, Lluís Canadell y Lázaro Rosa-Violán son lo artífices de este magnífico restaurante.

“Cuando subes los tres escalones del portal y cruzas el gran portal del Boca Grande, lo primero que ves es pescado fresco”

,así describe Lluís la bienvenida que le da a todos sus comensales. Esta casa gastronómica constituye una experiencia multi-sensorial, desde la degustación de los platillos, pasando por la temperatura del local y terminando en las miles de cosas que hay que ver en las vitrinas y paredes, cada uno de estos detalles conforman el alma de Boca Grande. 

La piel del restaurante, por definir de esta forma la decoración del lugar, está maquillada con muchos ornamentos que lo hacen un lugar de los que uno podría decir que es una “tacita de oro”. Lázaro, un interiorista abnegado del bueno gusto que lleva en su trayectoria la ambientación del Casa Paloma, es socio y creador de la decoración del Boca Grande. “El proyecto tiene como fuente de inspiración el Balthazar de Nueva York, un lugar lleno de maderas, cristalería, vitrinas y columnas”. Que deleite poder sentirse en el Balthazar de la gran manzana, quienes han tenido la oportunidad de visitarlo, sabrán a que me refiero cuando digo que estar en Boca Grande es como destapar un cava y escoger una pieza de la barra de pescados en ese mítico lugar del Soho.

Botellas, vidrio, escaleras de pasillo recubiertas en madera al mejor estilo de un club inglés, es lo que resalta de la increíble escenografía del Boca Grande. La terraza es un privilegio, es un oasis dentro de esta casa, en verano no dejen de comer ahí.

La carta tiene su fuerte, como ya he mencionado antes, en el pescado. Lluís me cuenta que la materia prima viene de lo mejor de lo mejor del Mercabarna, y que su gran experiencia con el Big Fish del Born, lo ha llevado a conformar una carta con la mejor selección de productos del mar.

“Nuestro chef de cabecera, David Serra, trata de intervenir muy poco la materia prima, el pescado está tan fresco que casi no lo tocamos, lo mostramos en la vitrina, el comensal lo escoge y lo preparamos de tal forma que los sabores se mantienen muy puros”.

Este lugar es para ir con un grupo de amigos, para un almuerzo de negocios o con la familia, escoger una buena pieza de dorada, atún o rodaballo y compartirla en la mesa.

Típico que estás concentrado en la comida, pasas los entrantes, luego el segundo, el café, etc. y ya es momento de hacer un break, de ir al baño, me disculparán por traer esta situación a colación, pero es que ir al baño del Boca Grande es parte de la experiencia. Ubicado en el bajo de la casa, estos servicios son increíbles, dividos por cabinas con puertas de madera blanca y espejos y frente a ellos hay sillones para amenizar el ritmo del baño. El lavabo, sí, sólo hay uno, es una especie de fuente, ubicada en el medio de la sala de baños, con diversas salidas de agua. Este lugar es único en Barcelona.

Quizás su visita al Boca Grande sea durante la noche, esas cenas que acaban bien y animadas, vale la pena subir un nivel más y visitar el Boca Chica, un bar de dos plantas, cada una con una barra, en donde un gin tonic o una copa de lo que apetezca es más que suficiente para terminar de cautivarse por la esencia de este lugar.

Lluís, Lázaro y Joan estarán más que felices de recibirlos en su segundo hogar, les hacen una invitación a degustar lo mejor de la cocina, pasarla bien y alejarse del ajetreo diario. Boca Grande es un lugar para hacer un “break” de la ciudad.

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