ALBA GRANADOS

Alba Granados Barcelona
LOS ORIGENES : UNA EMPRESA FAMILIAR

En la familia originariamente no había antecedentes de chefs o de restauradores. Decidí abrir un restaurante con mi pareja hace 17 años en Barcelona. Con suerte, encontré el local ideal, pequeñito y acogedor e iniciamos el proyecto con mi familia. Nos atrevimos a restaurarlo nosotros mismos. La idea fue aprovechar el espacio que ya existía.  Inspirado en una bodega antigua tiene un estilo muy personal ya que cada miembro de la familia ha aportado su marca y su huella. Todos hemos dado mucho de nosotros, hay mucha dedicación en lo que hacemos.

Respeto a la cocina, mi madre es la que empezó detrás de los fogones con platos caseros.

Mi hija Carlota participó progresivamente en el negocio familiar ayudando en la sala, hasta decidir comprometerse más activamente estudiando cocina en la Escuela Hoffmann. Cuando finalizó sus estudios, mi madre le pasó el relevo en la cocina. Corresponde a la época en la cual decidimos abrir el Alba Granados siguiendo con la misma filosofía  pero diferenciado un poco a nivel de la carta y de la atmosfera. Aún así, era fundamental para nosotros conservar el alma de los origines, tanto en el ambiente como en la cocina y en el servicio.

Ahora acabamos de darle un nuevo aire al restaurante Alba Paris y hemos vuelto a recoger más activamente la dirección del restaurante para volver a sus origines.

DECORACIÓN Y DISEÑO

La decoración inspirada en una bodega, cálida y acogedora, lo convierte en un restaurante lleno de encanto, y en el que es fácil apreciar la pasión de nuestra familia por la buena comida y el buen vino. La proximidad de sus mesas, le confiere un ambiente muy familiar, tranquilo y relajando, perfecto para sentirse como en casa. Así mismo, la profesionalidad y la cordialidad del servicio hacen de el un restaurante único al que volver una y otra vez.

LA COCINA

Utilizamos recetas tradicionales pero elaboradas con técnicas modernas. Los dos restaurantes proponen una cocina de temporada y de productos donde se cuida mucho la materia prima. Constantemente buscamos nuevas inspiraciones y creaciones originales.

En resumen, la premisa es clara: cocina sencilla, sin artificios, pero de gran calidad. Una cocina en la que priman las mejores materias primas y los productos más frescos. Por ejemplo, si quiero la mejor carne de Europa y si no la puedo conseguir, prefiero no vender carne.

Así, la cocina de mercado, basada en la enorme calidad del producto, sitúa los dos restaurantes entre las mejores ofertas gastronómicas de la ciudad. La carne roja de buey a la piedra ya se ha convertido en uno de sus platos más famosos, así como sus huevos estrellados, las croquetas de carn d’olla con virutas de foie, los canelos trufados y las sugerencias que temporada tras temporada se añaden a su carta. El Alba posee una extensa y seleccionada bodega con las más prestigiosas D.O. del país, así como una cuidada selección de caldos internacionales.

PLATOS FAVORITOS

Es muy difícil para mí descartar un plato específico. Me importa mucho la presentación, así que si tuviera que escoger un plato de cada restaurante, sería en el Granados la ensalada típica Xató enrollado, presentado en makis. Se requiere una presentación y una técnica muy elaborada y moderna pero conservamos los sabores tradicionales catalanes.

En el Granados, me gusta mucho la hamburguesa condimentada con café y orégano, servida con un royal de foie y con cebolla confitada al vacío, con un toque de anís.

LA CLIENTELA

Granados, tiene una ubicación privilegiada con mucho flujo de gente y donde llega mucho turismo. Tiene una clientela más internacional. El Paris queda en una calle más tranquila y es más apropiado para una clientela local, familiar y de barrio. Muchos vecinos se han convertido, con el paso del tiempo, en amigos intimos!

El Granados también tiene su encanto y sus rinconcitos (la terraza y el balcón) pero es más adaptado para grupos y eventos por su capacidad. Es perfecto por ejemplo para una cena de negocios. La atmosfera del Paris es más íntimo y romántica. Al mediodía la gente se mezcla mucho, pasa a menudo que las mesas se juntan al acabar la comida para compartir unas copas. Los comensales se hacen amigos y se convierte en un sitio de encuentro.

Con el tiempo  se ha creado una clientela muy distinta y fidelizada de cada restaurante.

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