ASADOR GERARDO MADRID

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Si hay un claro ejemplo de empresa que no se duerme en los laureles, ese es el caso del Grupo Oter, que no cesa su plan de renovación y ampliación de negocio pese a la crisis. Tras la reconversión de la antigua Fonda en La pulpería de Mila, le llega el turno de reforma al mítico Gerardo, el más antiguo y emblemático de los establecimientos que posee la familia.

Y esa reforma es integral, tanto en su nombre y decoración como en sus viandas. Ahora se llama Asador Gerardo, y como puede deducirse, ha pasado de ser una cocina tradicional especializada en pescados, carnes y productos de mercado, a ser un auténtico asador, eso sí, sin perder ese punto de tradición y sobretodo, sin perder el sello de la casa: la siempre excelente calidad del género.

_jra8229-copiaLa carta da un giro radical dando preferencia a las carnes a la brasa que se dividen ahora en dos especialidades: rojas al carbón (chuletón, solomillo, o baby) y cordero (chuletitas, brocheta adobada, mollejas o riñones braseados). Para los menos carnívoros Gerardo conserva sus clásicos de siempre: jamón de montanera, anchoas de Santoña, croquetas de carabineros y por sus reconocidos pescados tales como pixin con salsa tártara, lubina a la sal o rodaballo al horno.

Otra cuestión aparte es la bodega, gran punto fuerte de la casa. La oferta es amplia, más incluso que en el antiguo Gerardo, ya que ahora además de los vinos de siempre, abren miras con referencias de vinos tintos de denominaciones emergentes: Bierzo con Peique (Mencia100%), Jumilla con Juan Gil (Monastrell 100%) o vinos de Madrid como Licinia (100% Garnacha).

Como no puede ser menos y siguiendo la línea de otras remodelaciones ya realizadas, la decoración no queda atrás. Ahora la parrilla queda a la vista, se amplía la barra de picoteo y aparece una decoración más moderna con mesas de madera en color negro y originales taburetes en rojo fuego y negro. Estos nuevos elementos conviven a la perfección con el clásico aparador de madera de roble con más de 100 años de existencia, y con el reloj de cuco que marca el paso del tiempo de este emblemático restaurante que lleva dando vida al barrio de Salamanca casi 40 años.

Al fondo, el comedor conserva el carácter recio de entonces con unas pinceladas de color cobrizo que le dan un toque vanguardista al espacio. La luz natural y los jardines que se observan desde los amplios ventanales dan una sensación de espacio y luminosidad a cualquier velada que se disfrute en el comedor principal.

Dicho esto, el giro que Don Gerardo Oter le ha dado a su primer establecimiento, lo convierte hoy día en uno de los asadores de referencia de la capital, donde siempre está la certeza de encontrar el mejor de los géneros. ¿Qué os parece?

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Don Ramón de la Cruz, 86
Tlf 91 401 89 46
Horarios: 13:30 a 16:00 h y de 21:00 a 00:00 h. No cierra.
Aparcacoches

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