¿Debería tener límites la creatividad en la cocina?

Peter Schnurr

A raíz de la polémica con el postre servido en una sandalia de playa del restaurante alemán Falco, nos planteamos si debería tener límites la creatividad en la cocina. La alta gastronomía, la innovación y los diseños excesivos están siendo criticados por la manera en que buscan sorprender continuamente.

En Leipzig, Sajonia, se encuentra el restaurante con dos Estrellas Michelin del chef Peter Maria Schnurr, artífice de este curioso postre. El emplatado se ha hecho viral después de que la propia Guia Michelin (edición británica) publicara un comentario en Twitter sobre el mismo. En él expresaba en tono de burla lo exagerado de este emplatado con un “basta ya”. Pero, ¿debería tener límites la creatividad en la cocina? Si es así, ¿quién los marca y por qué?

El emplatado es un componente del plato muy importante, con él se decide no solo la parte visual, sino también la forma de mezclar los sabores y la forma de ingerirlo.

¿Por qué valora la guía que es demasiado en el caso del restaurante Falco?

El postre en cuestión consiste en tomate tamarillo helado con champán sobre una capa de arena de nueces tostadas, setas y polvo de algas. Todo ello colocado encima de una chancla de playa, no comestible. Visualmente parece una chancla rellena de arena sobre la que han caído varias pelotas con las que se juega a las “palas” en la playa. Su precio es de 11€, aunque se puede encontrar también en el menú degustación de 155€ del mismo restaurante.

Sin embargo, éste no es el primer postre servido en un calzado. raquetasEl movimiento “We Want Plates” (Queremos platos) recoge los restaurantes en los que sirven comida en recipientes tan inusuales como raquetas de tenis, palas de jardín, libros, zapatos, peceras, etc., para reivindicar el uso del plato más convencional en clave de humor. La creatividad va tan lejos como vuele la imaginación del propio chef. ¿Y se pueden poner límites a la imaginación?

En el caso del postre de Falco, un restaurante con dos Estrellas Michelin, la combinación de un objeto tan ordinario como una chancla con una propuesta gastronómica del nivel de un local galardonado por ellos mismos en dos ocasiones, podría haber sido el motivo de su descontento y asombro. Y es que la alta cocina se asocia generalmente con la sofisticación, la elegancia y la vanguardia. Cuando la creatividad sigue esta línea de actuación parece ser mejor recibida que si se acerca a elementos mundanos como el postre de Schnurr.

En pleno auge de la gastronomía en medios de comunicación, la fama televisiva e Internet parecen estar presionando a multitud de cocineros de prestigio y restaurantes a diferenciarse del resto, a sorprender al público continuamente para mantenerse en la cima del éxito. Esta búsqueda de la diferenciación y creatividad continuas puede ser arriesgada y a veces excesiva, y se evidencia con platos tan esperpénticos como este postre-chancla.

Y tú, ¿crees que la creatividad debería tener límites?

Estudié Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Foodie y gourmet, las dos cosas a la vez. Lo mío es el marisco, los chuletones, la cocina creativa y los restaurantes que también tienen carta de cervezas, aunque termine pidiendo vino.

4 Comments

  • Responder julio 31, 2017

    José María Ibáñez moya

    Hola yo creo más en la cocina sin chorradas y reveindico la cocina tradicional española al final es lo que funciona

  • Responder julio 30, 2017

    MARIA

    Hay una película en la que a Dean Martín, que es un sheriff borrachuzo, le tiran un dolar a una escupidera…
    Si seguimos así, la innovación, y el “a ver quién hace una nueva extravagancia”, van a dar un resultado parecido a la escupidera.
    Yo estoy harta de que me sirvan la comida en platos incómodos, donde llegar a utilizar los cubiertos, en un plato hondo de fondo mínimo, resulta casi imposible, y os propongo hacer lo que yo hago: Pedir un plato normal, y pasarme la comida a él, para poder comer, por lo menos, comodamente.
    Las estrellitas son para las extravagancias….si cocinas bien, si la comida es rica, no hacen falta esos “camuflajes”.

  • Responder julio 30, 2017

    Daniele

    Horcher pidió a Michelin no aparecer en su Guía. Obviamente, perdió sus estrellas.

  • Responder julio 30, 2017

    Pedro R. Jover De Castro

    Lo que debería tener límites es el mimetismo y papanatismo del mundo “profesional gastronómico” – me refiero tanto a cocineros como, sobre todo, a informadores y pretendidos críticos gastronómicos – a todo lo que, año tras año, dicta y publica la Guía Michelin. Ya está bien de hacer caso a sus dictados y a sus estrellas !!! Vuelvo a repetir lo de siempre: hace años le dieron una estrella a La Trainera – no pone manteles en sus mesas… – y negaron la existencia de Jockey !!!. Este año, niegan la existencia de Horcher, sin caer en la cuenta que, de estar en Georges V, París, le habrían adjudicado 2 estrellas !!! Sigamos alimentando este circo mediático y así nos lucirá…

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