EL BOGAVANTE DE ALMIRANTE

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Cuando Alberto Moya Carraffa hijo de dentista y nieto de ingeniero cumplió con la tradición familiar de estudiar una carrera de lo más técnica, se especializó en ingeniería forestal, se lió la manta a la cabeza y decidió enfocar su vida a su pasión, cocinar.

Tras formarse con Luis Irizar en San Sebastián y con Juan Antonio Méndez en el desaparecido Nicolás, se cruza en su camino Carolo Martín, creativo de publicidad y gran amante de la decoración. Juntos dan el salto y se asocian para crear una fórmula que aguanta hasta hoy “que no es poco”. Así nace en el 99 El Bogavante de Almirante, que junto a su hermano pequeño, El Pepinillo de Barquillo (“una taberna del S.XXI o un bistró español”), se han convertido en toda una institución en el barrio más cool de Madrid.

Cuentan que es un restaurante vivo, va cambiando a lo largo de los años, excepto los artísticos dibujos de las paredes: “lo vamos retocando como si fuese un gran palacio veneciano”. No en vano estos dos artistas también restauran, las tres lámparas incorporadas en la sala central hace poco, las rescataron de un derribo y las han dejado como si efectivamente viniesen de Venecia.

img_1990Cálido y relajado, en el restaurante destaca el privado, porque consigue esa sensación “de estar como en casa” que tanto buscan sus dueños. Plagado de cuadros, libros, cuernas que le confieren un aire muy intelectual, impacta la gran pinza de bogavante creada por un maestro fallero que cuelga del techo. Además, preside el reservado una fotografía de gran formato que proviene de Madrid Foto.

Pero lo interesante viene ahora. Al preguntarles por su modelo de restaurante, dicen que es de mercado pero con un plus. ¿Cuál? La filosofía de ayudar en la medida de lo posible a mantener el medio rural. Trabajan sobretodo el producto local de calidad, de temporada: pochas, alcachofas, verdinas… trabajando con pequeños proveedores de toda España. Como su restaurante no tiene gran capacidad, se pueden permitir este lujo, y así ayudan a los pequeños recolectores a sacar sus huertos adelante. Una de las aficiones de Alberto Moya es su granja, donde tiene un huerto y cría gallinas, que también surten a El Bogavante.

Gracias a esta excelente materia prima pueden ofrecer una cocina “muy honesta, no escondemos el producto, el lenguado es lenguado sin maquillaje de salsas, la merluza a la brasa con todo su sabor. También somos muy de cuchara, hacemos muchos guisos sobretodo guisos marineros”. Platos como el arroz con bogavante, las alcachofas fritas famosas, el marmitako o cualquiera de sus pescados, salen siempre con gran acogida.

img_1987Al preguntar por los postres contesta rápidamente Alberto: “si te digo la verdad nuestros postres son los que a mí me gustan más, clásicos y por supuesto caseros. Tenemos la tarta de manzana, tiramisú, una leche frita increíble, brownie, y siempre ensalada de frutas, porque a mí siempre me apetece después de comer. Quiero que la gente se sienta cómoda, como en casa, con música agradable y platos de siempre”.

Además, la bodega se ajusta a esta misma filosofía, han pasado de la “típica carta de 20 vinos aburrida y cara, a tener siempre variedad de caldos buenos y a buen precio, que le gusten a la gente”. Atesoran unas 100 referencias sencillas y fáciles de pedir, pero también alguna que otra sorpresa para quien le apetezca algo distinto.

No queríamos terminar sin hablar del aceite de oliva, otra de las pasiones de Alberto. El organismo de comercio exterior andaluz Extenda, lo envió durante todo un año por el mundo, para escribir “Andalucía más que tapas”, un libro en el que los mejores chefs del mundo interpretaron la cocina andaluza a raíz del aceite de oliva. Japón, Brasil, Perú, Chile o EEUU, aunaron a 60 chefs de primer orden para esta obra.

Así que para disfrutar de un rato relajado, con buena comida, buena música, y próximamente una divertida barra de cócteles, El Bogavante de Almirante es tu sitio.

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Calle del Almirante, 11 28004 Madrid
915 321 850

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