EL QÜENCO, MÁS DE 33 AÑOS ENTRE FOGONES

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Cuando hablamos de Madrid en lo que a gastronomía se refiere, hablamos de lugares secretos, pequeñas calles con bares de siempre, novedades que cambian de imagen y nombre mes sí y mes también, y de restaurantes tradicionales de toda la vida a los que siempre acudimos cuando queremos sentirnos como en casa, y lo más importante, cuando queremos comer bien sin desafortunados desencuentros.

Es interminable la lista de estos grandes restaurantes que siempre nos dejan una gran sonrisa en la cara después de visitarlos, pero no cabe duda de que, en esa lista, la familia Muñoz es la clara protagonista.

Tras 33 años de dedicación y experiencia en el sector de la gastronomía y restauración, muchos son los nombres de establecimientos dirigidos y llevados por algún miembro de la misma, y todos ellos con características similares pero a la vez diferentes, las cuales han hecho que su éxito sea una constante y sus restaurantes un lugar de referencia.

El Qüenco es el restaurante familiar, el primero de la saga en establecer su toque de distinción. Sus productos frescos, de temporada, con una elaboración sencilla pero exquisita, dando importancia al producto y a la calidad del mismo, junto a la honestidad y al trato recibido cuando tu elección es el coqueto restaurante de Alberto Alcocer 26, han hecho que su fama y prestigio no haya perdido fuerza desde que abrió sus puertas al público para sobre todo, hacer feliz a la gente.

Mercedes Muñoz lo tiene claro. Cuando le preguntamos por sus metas a corto o largo plazo, de una manera rotunda nos explica que sus metas son, ante todo, seguir manteniendo el legado de su madre como el primer día. Aunque a finales de Agosto realizaron una reforma en el establecimiento para darle un aire más actual y fresco, sigue conservando el mismo encanto y esencia de siempre.

Su cocina de mercado con toques andaluces en algunos de sus platos crea un producto estrella en el Qüenco, el pescado, da igual la variedad porque la materia prima es tan especial que es uno de los emblemáticos del restaurante.

El Qüenco es uno de los de siempre que nunca defrauda, y para más detalles, tiene una de las terrazas con más encanto de Madrid, tranquila, apacible, donde disfrutar de una sobremesa única y especial después de una comida inolvidable.

 

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