Niños en los restaurantes, ¿sí o no?

niños

Un debate que no tiene fin es el de los niños en los restaurantes, con dos partes muy polarizadas. Por un lado, padres que asisten a los restaurantes con sus hijos, y por otro, aquellos que no toleran la presencia de niños mientras comen. En los últimos años la cuestión ha llegado a sus límites, con muchos restaurantes impidiendo la entrada de niños. Esta prohibición en algunos casos es para menores de 5 años, o incluso para niños de hasta 12 años. En realidad el problema no son los niños, sino los padres que no saben pedirles que se comporten adecuadamente.

¿Existe un auge de la “niñofobia” o simplemente es la manera fácil de atender las peticiones de una parte de la población?

Legalmente cualquier establecimiento puede negar la entrada a su local amparándose en el derecho de admisión, por lo que legalmente no hay reproche posible. La duda de la moralidad es otra cuestión, ya que el derecho de admisión no suele afectar a un colectivo por completo.

¿Qué ocurriría si en un restaurante impidieran la entrada a ancianos o a personas con estatura inferior a la media? Como hemos comentado anteriormente, la generalización en muchos casos es injusta. Aunque hay muchos niños que no saben comportarse en la mesa, también hay muchos otros que sí saben.

Aunque las cosas estén cambiando en los últimos años, todavía queda mucho camino por recorrer para acercarnos a Europa. En muchos países, los restaurantes, hoteles y museos están adaptados para los niños, que tienen sus mesas y su espacio. En España todavía predominan los lugares estrechos, sin cambiadores y, por supuesto, sin zonas de esparcimiento para los más pequeños.Sin embargo en otros países, entre ellos algunos europeos, la situación es la misma, por lo que España no es la excepción.

Ahí reside el éxito de cadenas como McDonald’s o Burger King y no precisamente en la calidad de su comida, sino por haber sido los primeros en pensar en el público familiar.También es importante contextualizar. Quizá no sea la mejor opción ir a Diverxo o Can Roca (por poner un ejemplo) con dos niños pequeños, cada cosa en su lugar.  Pero tampoco podemos limitar la oferta gastronómica para este colectivo a los restaurantes de comida rápida.

Resulta especialmente chocante este tipo de prohibiciones con el auge de programas en los que los niños son los protagonistas de la cocina. Es el caso de Masterchef Junior y otros programas similares. ¿Pueden cocinar y sin embargo no están capacitados para asistir a los restaurantes?

Niños en los restaurantes, ¿sí o no? Queremos saber tu opinión.

Estudié Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Foodie y gourmet, las dos cosas a la vez. Lo mío es el marisco, los chuletones, la cocina creativa y los restaurantes que también tienen carta de cervezas, aunque termine pidiendo vino.

52 Comments

  • […] Niños en los restaurantes, ¿Si o No? […]

  • Responder octubre 27, 2016

    ALBERT

    La educación es un concepto muy amplio como para limitarlo al mundo de la restauración. Creo que la decisión depende en exclusiva del propietario del restaurante y de nadie más siendo además una cuestión puramente de negocio. No se trata de excluir a los niños de los restaurantes sino de dar una opción más al público adulto en general para poder elegir un restaurante “sólo para adultos” que no es lo mismo que un restaurante donde ” no se admiten niños”. También es una cuestión de educación.
    Sólo a título informativo los hoteles “sólo para adultos” tuvieron muchas críticas en sus principios y ahora proliferan cada día más en todos los destinos del mundo. A raíz de este tipo de hoteles dedicados exclusivamente al mundo adulto, nacieron o se especializaron otros hoteles en el segmento de familias. Actualmente todos conviven perfectamente y tienen su negocio.
    Volviendo pues a la pregunta :
    Niños en los restaurantes SI pero restaurantes para “sólo adultos” TAMBIÉN.
    Y sin olvidar la educación , comentar que hay muchos adultos que no deberían ser admitidos en un restaurante (ni en ningún otro tipo de local) y muchos niños que los puedes llevar a un restaurante de estrella Michelin. Cosas que tiene la educación.
    Ya queda miy lejos aquel famoso letrero en los establecimientos que decía “reservado el derecho de admisión”.

  • Responder agosto 18, 2016

    Puri Tana

    Cada padres deben saber si deben llevar o no a los niños a un restaurante a comer, no es cuestion de que lo prohiban. Si no se puede ir con los niños a comer a un restaurante no se vá, no pasa nada.Lo que me pone enferma son los padres pasotas que cuando se les llama la atencion te contestan con la frase odiosa de “Son niños”. No, perdon, a los niños hay que enseñarles lo que deben y no deben hacer

  • Responder agosto 5, 2016

    Mónica

    He escrito mi opinión y no la veo publicada ¿?

  • Responder agosto 2, 2016

    SUSANA

    Totalmente de acuerdo con Javier, el tabaco molesta, los niños hay que educarlos y enseñarlos a comportarse. Yo tengo un niño de 12 años y lo he llevado siempre a restaurantes, eso sí, no lo hemos dejado bajar de la silla hasta que hemos terminado todos y hemos salido del restaurante, aunque a veces se haya impacientado. Ahora es todo un sibarita de la comida y cuando viajamos busca los restaurantes a los que quiere ir antes de salir de casa.

  • Responder julio 27, 2016

    JULIO DIAZ GARCIA

    Como han apuntado algunos de los participantes del foro, más que los niños en sí, el problema radica en los padres consentidores, que en algunos casos llegan al extremo de increparte cuando le reprochas el comportamiento del niño. Algunos piensan que estar en espacios públicos consiste en “soltar” al peque y ya está.Se trata de un problema de educación… de los adultos. Por mi parte, prohibir la entrada a los peques parece demasiado drástico, está suponiendo que todos son unos “monstruitos”, y no es así. Saludos

    • Responder agosto 4, 2016

      Juan Jerez

      Todo esto radica en una pésima educación de los padres hacia sus hijos y de la intolerancia o narcisismo e incluso egoísmo por parte de los padres en no aceptar que algo lo están haciendo mal.

      Yo tengo tres hijas con edades entre 9 y 5 años y no he tenido ningún problema. Es más, en casa es un reto comer bien y con modales para luego ponerlo en práctica en un restaurante, los fines de semana como premio, esto les sirve como aliciente.
      También he tenido que aguantar mucho con la típica mesa próxima con una familia mal educada y no la puedes ni mirar, y no son conscientes que han chafado la velada del resto.

  • Responder julio 26, 2016

    Rafael

    Al acudir a un restaurante quiero disfrutar en calma de la comida y la conversación. Huyo del bullicio y de locales ruidosos, tan abundantes hoy en día, donde los clientes (padres o chavales; no culpemos a los niños) o el propio local (aglomeración de mesas, revestimientos usados en la decoración,…) me impidan esa tranquilidad.

    Adicionalmente procuro buscar locales que dispongan de un espacio, propio o cercano, donde mantener una charla de sobremesa acompañada por un habano y un licor.

    Procuro no molestar a nadie con mis hábitos del mismo modo que deseo no ser molestado ni censurado por los demás. Creo que habiendo respeto y empatía, sobran las prohibiciones.

  • Responder julio 26, 2016

    Macarena

    Tengo 9 hijos, y siempre he ido a restaurantes con ellos. El problema no son los niños, los padres que les consienten todo y no saben educarlos ni para comer ni para saber estar. No es un problema de edad, sino de educación.

  • Responder julio 26, 2016

    Juan

    Me quedo impresionado con esta disyuntiva, últimamente veo que se admiten perros, incluso sentados en las sillas de las terrazas donde luego nos tenemos que sentar los humanos. ¿Estamos perdiendo el norte?.

  • Responder julio 26, 2016

    Jesus

    Estoy al 100% de acuerdo con Sonia, el problema es la falta de sentido común (el menos común de los sentidos), respeto y educación.

    Y como es un tema tan complejo, subjetivo y discutible al que si añadimos que, como siempre, tendemos a lo más fácil: prohibir, sesgar, y etiquetar, solo nos queda el recurso fácil del estacazo y tentetieso a todo lo que se menea…

    Este debate, ahora que ya todos somos unos expertos del saber estar, el buen gusto y del exquisito servicio exigido (porque el dinero manda) seguirá existiendo …

    Pero no nos olvidemos y perdamos el punto de vista y la perspectiva: un restaurante es un restaurante… por muy bueno y exclusivo que sea… los comensales…. eso es harina de otro costal…

  • Responder julio 26, 2016

    Núria

    Yo me he dado cuenta yendo de vacaciones. He tenido la cautela de preguntar antes de entrar con mi niño, pero me pasó que me dijeron que sí en dos restaurantes el mismo día de los que me tuve que salir: uno de ellos sólo tenía mesas altas y taburetes a juego, tenía espacio para la silla de paseo pero no tronas, así que mi niño se habría quedado debajo de la mesa en vez de compartirla con nosotros. El otro que nos dijo que sí, estaba en una primera primera planta, cosa que no nos comentaron en la puerta, y reconocieron no tener ni tronas ni mucho espacio para la silla de paseo en el comedor. Al final siempre terminamos en la terraza.
    Respecto a la “niñofobia” creo queme he dado cuenta porque trabajo con gente que “la padece”, aunque en realidad padecemos lo demás su impertinencia. A mí me parece más molesto estar oyendo continuamente alguien comentar sobre mi niño de lo que me molestaba tener niños cerca antes de que llegara el mío.

    • Responder julio 26, 2016

      ENRIQUE MUÑOZ

      Dejando al lado casos excepcionales de niños que aún son muy pequeños o que no tienen la suficiente educación para comer en un restaurante o asistir a cualquier otro evento, yo soy partidario de que los niños puedan ir a restaurantes y vayan adquiriendo la cultura gastronómica de nuestro país y que, desde pequeños, se les vaya inculcando esta riqueza.
      En mi caso, cuando he ido acompañado de los niños, normalmente me han atendido bien y prefiero ir con ellos, a veces porque no me queda más remedio y otras porque quiero que disfruten compartiendo en familia estos pequeños momentos gastronómicos.

  • Responder julio 26, 2016

    Maria

    No estoy muy de acuerdo con Nuria. Me esfuerzo muchísimo en educar a mis hijas, de un año y medio y dos y medio, y comen relativamente bien pera la edad que tiene pero eso no quita que sean niñas, y se les caigan muchas cosas, y tengan días mejores que otros, incluso suban el tono de voz por más que yo les diga q hablen bajito (como yo). Unos días no molestan nada y otros si, aunque nadie nos haya puesto una mala cara. En fin, que creo que debo saltarme ir a restaurantes con ellas durante unos años, a no ser aquellos en los que haya muchos otros niños.

    • Responder julio 26, 2016

      Carlos

      Tienes toda la razon, ya se haran mayores y podras ir con ellas a todas partes. Los niños , niños son y no por ello debemos abusar de la paciencia de los demas, ya se que pagan justos por pecadores pero es que hay mucho niño asilvestardo o mejor dicho, muchos padres asilvestrados….

  • Responder julio 26, 2016

    Lorenzo

    Si el niño grita, no tiene edad o el horario no es el adecuado, no se le puede llevar hasta que no grite, tenga edad o pueda salir hasta tarde. no hay que darle mas vueltas al asunto.

    • Responder julio 27, 2016

      Arantxa Martín

      Estoy totalmente de acuerdo con Lorenzo. Tengo dos hijos con los que he ido desde pequeños a restaurantes y han sabido comportarse correctamente. Si no, no les habría llevado. Son los padres los que no respetan a los demás llevando a sus pequeños “salvajes” a dar la tabarra al resto de los que salimos a comer y a pasar un rato agradable. Hace poco tuvimos que soportar los berridos de unos gemelos de meses (los pobrecitos no tenían culpa de nada) y a otro par de niños jugando al fútbol con una botella de plástico dentro del restaurante. Muy fuerte…

  • Responder julio 25, 2016

    MARIA

    En efecto los niños no son culpables, son los padres, y en cualquier caso, me parece hasta cruel, llevar a los niños a sitios de mayores donde no tienen espacio de hacer cosas propias de niños. En TODOS los restaurantes de México, digo en todos con mayúsculas, porque desde el más lujoso al más sencillo, disponen de un lugar con una señorita que les entretiene, dibujando, jugando etc. mientras los padres pueden comer tranquilos, y así el resto de clientes del restaurante. Mi hija vivió en México unos años, y le pareció una idea genial para traerla aquí, pero lamentablemente en España el nivel de exigencia en tan alto y complicado, que piden al personal que se ocupe de los niños, poco menos que un doctorado….que pena que la vida nos la compliquen tanto….

  • Responder julio 25, 2016

    Gloria de la Torre

    Estoy de acuerdo con ambos.
    Los niños deben de tener una cultura culinaria, conocer sabores distintos y comportarse en la mesa. Esas cosas, se aprenden en casa y luego se llevan a la práctica en los restaurantes.
    Desde pequeñas, mis hermanas y yo hemos ido a comer a restaurantes de todo tipo con mis padres y en más de una ocasión o bien un camarero o un cliente, han felicitado a mis padres por nuestro comportamiento, mis padres nos trasmitían que ir a un restaurante a comer es algo diferente, importante y como tal así nos portábamos nosotras. Mi hermana mayor le ha inculcado lo mismo a mis sobrinos con los que disfrutábamos en la mesa desde muy pequeños.
    Así que no me molestan los niños, me molestan los padres por ejemplo, cuando ven que está un niño correteando por el pasillo e interrumpiendo el trabajo de los camareros y molestando al resto de los comensales, pasan de él y lo dejan al libre albedrío.
    De todas formas, en nuestra mano está que los padres modifiquen el comportamiento, se les dice que el niño nos está molestando y punto.
    Te creas fama de Herodes pero…….

  • Responder julio 25, 2016

    Francisco

    La mayoría de la población humana vive en ciudades, y cada vez es más. Parece que vivir unos junto a otros nos gusta más, encontramos más ventajas que estar desperdigados por el territorio.
    Esto se puede hacer porque aceptamos unas reglas, ya sean tácitas o explícitas, que nos permiten compartir los espacios comunes. Estamos dispuestos a ceder posibilidades individuales para conseguir ventajas colectivas. A alguien le gustaría tener para él sólo una autopista para su uso y disfrute, pero lo que hemos construido son autopistas pagadas con el dinero de todos, con unas reglas de uso para que puedan circular miles de vehículos simultáneamente con fluidez y seguridad.
    Los restaurantes son espacios con características particulares. El acto de comer no es sólo el de ingerir alimento. Nos afecta el ambiente, es un acto sensorial completo porque intervienen todos los sentidos. El mismo plato preparado por el mismo chef nos producirá sensaciones diferentes en un espacio con un ambiente agradable que en otro horroroso.
    Como tal espacio común también tiene unas normas, muchas no escritas. Cuando yo era pequeño se llamaban “de buena educación”, ahora en desuso, sólo hay que mirar alrededor.
    Esas normas te la enseñaban en casa, al colegio ibas a adquirir conocimientos. Cuando los padres te introducían en la vida social, te llevaban de visita a casa ajena, ibas a un restaurante “de mayores”, lo hacían porque previamente ya te habían enseñado la forma de comportarte y tenían la seguridad de que lo ibas a cumplir. Ante cualquier desvío, una mirada de tu padre era suficiente para solucionar la situación.
    El asunto es que ahora los padres han renegado de las funciones que socialmente tenían encomendadas, es decir, ejercer de padres. Ahora son “colegas” de los hijos, es decir, se han colocado a su nivel, por lo tanto los hijos carecen de la referencia para imitar, entre colegas se admite todo. En otras palabras, a los hijos no se les educa, no se los socializa para que puedan compartir espacios comunes con otras personas.
    Cuando en un restaurante veo a una familia con niños que gritan, corren entre los comensales, se suben y saltan en los asientos, comen con las manos y los padres están impasibles o actuando de la misma manera, directamente me voy.
    En conclusión, y contestando a tu pregunta, a los restaurantes sólo deberían entrar personas preparadas y educadas para saber compartir un espacio común, independientemente de la edad que tengan.
    En EEUU sé que hay restaurantes sólo para adultos, con gran aceptación. Por algo será.

  • Responder julio 25, 2016

    Pedro

    Se debe restringir la entrada a las personas maleducadas sean de la edad que sean. El listón lo debe poner el local e incluso avisar de manera disuasoria en la confirmación de la reserva preguntando por la asistencia de niños y la posibilidad de que si molestan deberán abandonar el local y pagar el menú en cualquier caso, por ejemplo. Lo mismo para ópera, teatro, etc donde esto ya ocurre. No se debe prohibir a los niños al contrario, pero hay que avisar a los padres. Desgraciadamente el respeto y la educación es algo cada vez más raro… en los padres.

  • Responder julio 25, 2016

    Kike

    Buen artículo, bien explicado para un tema polémico en auge en nuestros días. Anteriormente el ocio no era tan importante en nuestra sociedad y las familias no salían fuera con tanta frecuencia. Aunque es cierto que hay pequeños tiranos acostumbrados a dominar a sus padres, no es menos cierto que hay gente muy intransigente que se siente molesta por la mera presencia de niños hablando, jugando o riendo.
    Yo me fijo mucho en el trato que los camareros dan a los niños, en general muy bueno y que denota la profesionalidad de un sitio.

  • Responder julio 25, 2016

    Eduardo García

    Tal como está la situación en este momento, en que los padres “tránsfugas” (Quim Monzó dixit) están a la orden del día, y dejan a sus retoños hacer lo que les da la gana en transportes públicos, trenes, cines, terrazas y restaurantes, y aun siendo consciente de que los culpables son esos padres, yo apoyo la idea de prohibir la entrada a niños en restaurantes. O eso, o adaptar un espacio para familias. Que se peleen entre ellos. Renfe ya ha puesto en marcha el vagón silencio, donde está prohibido comer, hablar con el móvil y la entrada a niños menores de 14 años. Si uno paga por un servicio, no tiene por qué aguantar a niños ajenos.

  • Responder julio 24, 2016

    Ignacio

    Yo prefiero SIN NIÑOS, Básicamente por los mal educados de los padres, que se piensan que por pagar un poco mas, tenemos que aguantar sus impertinencias….que se vayan al Burger king y se pongan la coronita

    • Responder agosto 17, 2016

      Susana

      Pués Iganacio, yo tengo una niña de 7 años y se comporta de maravilla en restaurantes como el Zen Market, ya que la comida japomesa le encanta, como en otros que siempre va conmigo, ya que soy madre separada.
      Pienso que sería mejor que al igual que expulsan del club a los que no anulan sus reservas, hagan lo mismo con los padres que no saben educar a sus hijos, que es lo mismo que decir que son ellos los maleducados,

  • Responder julio 24, 2016

    Jose Luis

    Mi opinión es que en determinados restaurantes sí podrían aceptarse niños tendrán que ser locales especialmente adaptados par su presencia. Pero en otros, no.

  • Responder julio 24, 2016

    lourdes

    Me parece que el restaurante que quiera admitir a niños , lo haga siempre en que haya una zona para ellos, con sus padres.
    Los que salimos sin niños no tenemos ganas de aguantar a pequeños. Son muy ricos pero para papa, mamá y abuelitos.
    Lo de que estén educados, por supuesto. De los maleducados ,tanto niños como mayores , no hablamos.
    A esos se les llama la atención, para que dejen de molestar.

  • Responder julio 24, 2016

    Miguel,

    Podemos seguir esperando padres educados que eduquen a sus hijos y responsabilizarles a ellos, lógico, pero mientras asumen su responsabilidad, ¿qué hacemos los que debemos soportar a tantos que actúan como si fueran dueños de todos los derechos y libres de deber alguno…?

    Una cosa es un restaurante de comida rápida y otra un “Restaurante”… He visto en Restaurantes de los que, por el precio que pagas, esperas cierto buen ambiente, correr a los niños por los pasillos sin dejar de gritar, pero no se te ocurra pedirles un poco de sentido común porque estás perdido… Incluso de noche he visto que llevan bebés a Restaurantes, y estar ahí hasta muy, muy tarde… Lo cual no es que prohibir su entrada fuese un atentado contra la libertad de no sé quién, sino que sería una defensa del bienestar del niño, aparte que los demás no tenemos porque soportar las lógicas consecuencias de la presencia de bebés en lugares de ese tipo, más aún, ¿qué sentido tiene qué estén ahí? ¿Y si tienen dinero para pagar esa cena, por qué no pagan mejor alguien que cuide del bebé durante esas tres o cuatro horas que salen? ¿No es más responsable?

    En una palabra, como el tema de la educación no puedes garantizarlo y, seamos lógicos, el lugar natural de un niño no es un espacio donde estar quieto y sentado hablando durante dos o tres horas, por muy cómodo que les resulte a sus padres que los demás tengan soportarles, lo mejor sería evitar las innecesarias molestias que esa falta de responsabilidad provoca y no tener que ver, tampoco, cómo a las diez de la noche acomodan a tu lado una familia con un carrito de niño, porque siempre quedarán los Burguer King y similares, donde el que va a ellos sabe lo que se va a encontrar y no puede quejarse.

  • Responder julio 24, 2016

    Albert hume

    Discrepo en que la ley ampare estas medidas. Tú mismo das la pista, el derecho de admisión no solo no acostumbra, si no que no puede afectar a todo un colectivo. No negros, no judios, no chinos, no gays… En fin, el tema queda bien retratado por sí solo, no?
    La niñofobia es una enfermedad social que acompaña a los adultos viviendo con sus padres, las mujeres que piensan en parir a los 40 o nunca y un creciente normalización de la intolerancia: contra fumadores, contra gordos, contra viejos, contra niños.
    Gente maleducada en un restaurante los hay con niños y sin. O nunca tenéis al lado una mesa con el típico o típica que habla a un volumen insoportable y obliga seguir su ridícula conversación a toda la sala?
    Espero que le caiga un buen puro a alguno de estos restaurantes y se acabe la tontería.

  • Responder julio 24, 2016

    Monica

    Me parece muy injusto que paguen justos por pecadores. Tengo un hijo de 4 años y está muy bien educado, nunca ha hecho escenitas ni molestado a ninguna otra mesa. Tendrían que negar la entrada a los adultos que vociferan como si estuvieran en el comedor de su casa o los que no saben educar a sus hijos!

  • Responder julio 24, 2016

    Diego

    Clarísimo: niños sí, pero niños educados

  • Responder julio 24, 2016

    Alberto

    Mis hijos de 9 y 10 años disfrutan con la comida. Han ido a restaurantes con estrella michelin y diria que ellos lo pasaron mejor, incluso, que nosotros.
    evidentemente, hay gustos y texturas que les cuesta ( como a cualquiera), pero en general comen de todo.
    la gastronomia es muy formativa, pues permite el conocimiento de otras culturas a traves del paladar. negarle esos placeres a esas personitas, por el mero hecho de ser menores es muy injusto.

  • Responder julio 24, 2016

    Guido

    Depende del estilo del restaurante. En un restaurante a la moda y/o elegante los niños no deberían ser admitidos, como normalmente pasa en ciudades mas elegantes y refinadas como Londres, Nueva York, Milán y París. Cada sitio y situacion demanda ciertas reglas, como la manera de vestir y si o no traer a niños. Hay muchos sitios hecho para niños, pero también los adultos deberíamos tener nuestros derechos. Los padres también deberían tener consideración hacia los demás.

  • Responder julio 24, 2016

    Natasha

    Desde pequeñitas llevamos nuestras hijas ,que ahora tienen 11 y 13 años,a los restaurantes. Han comido lo que nosotros, probando todo en sitios más o menos formales y es una satisfaccion enorme verles disfrutar y comentar desde el ambiente y decoración del restaurante, habilidades de buenos camareros hasta calidad de un buen pescado o carillera o elaboración de un buen postre.
    Claro que es un trabajo de todos los días enseñarles buenos modales pero el esfurzo merece la pena.
    Es divertido escucharles cuando se sorprenden sí alguna amiga dice que no come acelgas o judias o que no le gusta el pulpo o tiramisú.
    Los niños definitivamente sí en los restaurantes! La diferencia la marcan- los padres!

  • Responder julio 24, 2016

    Acacia Núñez

    Sin duda, mi respuesta es que deben existir restaurantes (hoteles, cafeterías, piscinas, etc.) donde no se permita la entrada de niños. Y la prohibición de que entren niños a un restaurante no me parece comparable con la de que entren ancianos o personas bajitas.

    Se trata de evitar que el resto de comensales tengan que sufrir el mal comportamiento de los niños de hoy en día o padecer los inconvenientes propios de los bebés (llantos, gritos, vómitos, etc.), que pueden amargar la más fantástica velada. Del mismo modo que los padres tienen derecho a disfrutar de una comida con sus hijos, los demás tenemos derecho a disfrutar de una comida tranquila y sin niños alrededor.

    Por lo tanto, restaurantes sin niños y restaurantes con niños; restaurantes con perros y restaurantes sin perros; restaurantes para fumadores y restaurantes para no fumadores… Eso, desde mi punto de vista, sería lo realmente justo. Que todos tuvieran su lugar.

  • Responder julio 24, 2016

    Jesús M.

    Hay padres que confunden la enseñanza con la educación. La primera es responsabilidad del colegio, la segunda es de los padres. Si fallan ambas, los perjudicados los niños.

  • Responder julio 24, 2016

    Javier

    Quiero dejar mi ejemplo como padre egoista. En este caso creo q funciona. No he ido con mis hijos a sitios que podían ofrecerme buenas experiencias gastronómicas hasta q su comportamiento dejaba de afectar a la experiencia. La edad importa y también sus modales. Los demás lo agradecen.

  • Responder julio 24, 2016

    VIRGILIO Romero BENJUMEA

    Se podría hacer como en los bares o discotecas.
    En las mismas a priori puede entrar todo el mundo, pero si te emborrachas y molestas te echan.
    Igual paralelismo.
    Los niños entran, pero si se ponen a chillar, a correr, a molestar… que paguen lo consumido y que se les invite a los padres a abandonar el establecimiento.
    Si tú tienes hijos y están bien educados no te va ofender dicha norma, del mismo modo que a mí no me ofende que me indiquen que a los borrachos que molesten se les echa. Porque depende de mí y no me doy por aludido.
    Claro que si yo estoy en es perfil de riesgo…

  • Responder julio 24, 2016

    Manel

    Efectivamente el problema no está en los niños sino en los padres. No es menos cierto que no deberían ser los propietarios del restaurante quienes limiten el acceso a familIas con niños, sino los propios clientes como representantes de la sociedad, quienes deberían de señalar a esas familias con poca educación para compartir espacios donde poder disfrutar de una comida en un espacio común.

    Cada vez más basamos los derechos de muchos teniendo que prohibir a algunos, cuando deberíamos de ser clases de hacer ver a esos pocos que tienen que respetar a esa mayoría de familias que si se comportan correctamente. Al final como dice el sabio refranero :”pagan justos por pecadores’

  • Responder julio 24, 2016

    Juan Carlos

    No puedo estar más de acuerdo con Nuria. El problema no es de los niños, sino de los maleducados, tengan niños o no. Lamentablemente, hay mucha gente que no se da cuenta o no les importa si están molestando a los demás.

  • Responder julio 24, 2016

    José Seger

    El problema como bien se ha mencionado, el problema no son los niños sino los padres que no saben educarlos. Y no sólo en restaurantes sino en cualquier lugar público. Debería estar prohibido el acceso a cualquier lugar público de niños y padres sin educación.

  • Responder julio 24, 2016

    Diego

    En los restaurantes, en los hoteles, en los aviones, en los museos, en los cines… Los niños no sólo deben poder acceder a dichos espacios, sino que es aconsejable que lo hagan como parte de su educación.

    El problema no son los niños, sino los salvajes en miniatura que algunos tienen por hijos, resultado de la absurda permisividad de esos mismos padres.

    La solución, pienso, consistiría en poner normas muy concretas y a la vista -con grandes carteles- y no pasarles ni una: a la primera carrera o el primer grito, indicarles el camino de la puerta.

    Aunque parezca mentira, hay mucha gente, incluso de nivel social y cultural medio-alto, que no sabe que ciertas cosas, como, por ejemplo, jugar al balón en un piso, no se pueden hacer.

  • Creo que es una falsa polémica propia de una sociedad inmadura. La pregunta no es niños sí o niños no; la cuestión es que seguimos estando bastante retrasados como sociedad en cuanto a sentido común. ¿A alguna pareja de adolescentes excitados se les ocurre ir a un Macdonald a dar rienda suelta a sus pasiones? ¿A alguien se le ocurre ir al cine con un bebé a riesgo de que se ponga a gritar? ¿Es necesario ir a un restaurante a comer o cenar con un cochecito de bebé king size que estorba todo lo indecible y que se pondrá a llorar sí o sí?

    Luego está la segunda categoría, que yo llamaría descerebrados o a falta de un hervor, los que una vez aplicado el sin sentido de ir a cenar con un bebé, cuando esté decide ponerse a llorar a altos decibelios, los padres ni se inmuta, ni se sienten incómodos, ni por supuesto se levanta uno de ellos y sale fuera del restaurante para no molestar mientras se le pasa el berrinche al retoño.

    Pero me temo que está situación tiene defícil solución ya que estas personas suelen pertenecer a la misma catagoría que las que aparcan entorpeciendo el tráfico, no respetan los pasos de peatones, tiran colillas y papeles desde el coche, fuman en los ascensores, dan gritos en lugares públicos, permiten a sus hijos ser maleducados constantemente, hablan en alto en el cine, intentan colarse siempre que pueden, ocupan los asientos reservados en los transportes públicos, etc., etc.

    En fin, educación, educación y educación, y el sentido común vendrá solo después.

    Un saludo.

  • Responder julio 24, 2016

    Nuria

    No puedo estar más de acuerdo en que el problema de los niños mal educados no es de los niños, si no de sus padres, que seguramente estén también “por educar” y sería a ellos a quienes habría que impedir el acceso hasta que vayan a una escuela para padres, xq a la vista está que a ellos tampoco les debieron educar.
    Sin embargo soy absolutamente partidaria de que los niños coman con sus padres y puedan acceder a los restaurantes, pero para ello los padres habrían de haberse esforzado previamente en casa en educarles, no sólo en modales, sino en el paladar. Tristemente esto no es lo frecuente porque no hay más que mirar alrededor para ver qué mal come la gente y su falta de modales. A estos, sean o no padres, también habría que dedicarles una entrada. A los que se ríen vociferando o chupan en cuchillo por ejemplo.

    • Responder julio 24, 2016

      Jose

      Creo que criticar y juzgar a los demás siempre es fácil y cómodo. Tengo la suerte de tener tres niños que comen muy bien y que se comportan de buenas maneras (desde luego que mi esfuerzo me ha costado). Sin embargo hay niños muy inquietos y que aunque sus padres hacen esfuerzos ímprobos, no siempre consiguen controlarlos, o no tienen los mismos medios y recursos (no hablo sólo de lo económico) para educar o haber sido educados. Te animo, Nuria, a no juzgar tan a la ligera el modo de educar de los padres.
      Por lo demás, creo que hay restaurantes que son más propios para niños que otros, y cada cual debe estimar a cuál puede llevar a sus hijos.
      Seamos tolerantes e indulgentes con los demás, como nos gustaría que lo fueran con nosotros, cuando hacemos algo que no nos sale bien. Afectuosos saludos.

    • Responder julio 24, 2016

      José Manuel

      Coincido plenamente. Quiza el dilema sea: clientes maleducados, sí o no?

    • Responder julio 25, 2016

      Nuria M.

      Totalmente de acuerdo con mi tocaya. Tengo una hija de ocho años, y se comporta de maravilla en cualquier restaurante. Claro que al primero que fuimos con cuatro años o así, cuando terminó se quedó sentada en su sitio, y aunque el resto de mi familia me decia que la dejara levantarse “a jugar” me mantuve en mis trece y ahora es una delicia llevarla a cualquier parte. Aquel día me llevé una bronca por parte de mi familia, pero jamás me he tenido que poner colorada en otros restaurantes.

    • Responder julio 25, 2016

      Sonia

      La frase que mejor resume mi opinión es que quizá Diverxo o Can Roca no sean el sitio más adecuado.Efectivamente es más un tema de sentido común que de edad o educación.Yo disfruto mucho de la oferta hotelera y gastronómica de España en compañía de mis hijos que además tienen un gran paladar con 6 y 10 años pero cuando quiero ir a ciertos sitios ni me lo planteo y se conocen el plantel de Chefs españoles mejor que muchos adultos.Simplemente no es acorde a su edad ni la comida,ni el entorno ni el precio.

      Tambien veo algunos con 40 que dan ganas de pedir la cuenta sin llegar a los postres por no oírles,y lo de chupar el cuchillo….en fin….ojalá fuese cosa de niños.

      Si no se puede que se indique claramente porque si van conmigo y así lo decido luego no me sirven sugerencias tipo “los menores a esa esquina” .Al igual que yo he de ser coherente y no pensar que todos los restaurantes que admiten niños tienen que ofrecer en carta pollo empanado(por supuesto con ketchup).
      Cuanto más información sobre la carta,los servicios del restaurante,etc…se sepan de antemano mejor.

      Niñofobia,animalofobia,misoginia,racismo…..siempre ha habido y lo peor es que no mejoramos.

      Si limitar la oferta gastronómica de los niños a la comida rápida es atender una demanda de parte de la población es que hemos perdido el norte y hemos añadido a nuestro amplio repertorio una fobia más.

  • Responder julio 24, 2016

    Antonio Carretero Garrigós

    Yo personalmente, soy partidario de que los niños puedan ir a los restaurantes ¡¡¡¡ por supuesto que si ¡¡¡¡. El problema son los padres, que la gran mayoria, no se preocupan en absoluto de educarles y enseñarles a comportarse sin molestar a los demas y sobre todo, pensar que los niños no pueden estar sentados más de una hora, sin moverse y tienen que salir a correr ó a hacer alguna cosa, mientras los PAPÁS ESTAN CHARLANDO Y TOMANDOSE UNAS COPITAS despreocupandose totalmente de los hijos.

  • Responder julio 24, 2016

    francisco abella gimeno

    Estoy completamente de acuerdo con el tema, lo que pasa es que a pregunta debería de ser:

    PADRES QUE NO SABEN EDUCAR A SUS HIJOS, ¿SI o NO?

    Se debería de indicar a los padres, que les ejan entrar con niños siempre y cuando aeguren que han educado a sus hijos para convivir en un restaurante sin molestar a los demas comensales.
    Son ellos los que se tienen que responsabilizarse de la educación que han dado y dan a sus hijos.
    No echemos la culpa a los niños, los niños niños son, la CULPA SIEMPRE es DE LOS PADRES

    Se ven escenas absolutamente increíbles de padres que consientes que sus niños molesten, chillen, ensucien etc… etc… sin que les digan absolutamente nada.
    Aplicando estúpidas y trasnochadas teorías pseudomodernas de la educación infantil.
    A los que hay que prohibir que entren con niños es a los padres que no saben educarlos.
    Los camareros y responsables de los restaurante se han de dirigir a los padres y no regañar ellos a los niños, para ello se debería de advertir a los padres.que si sus hijos no han sido enseñados a comportase en un sitio publico serán “amablemente” invitados a abandonar el local.
    Voto porque se ponga inmediatamente en la calle a los padres que no sepan mantener a sus hijos de una forma educada.

  • Responder julio 24, 2016

    luis garcia-palencia

    los niños deben estar en su contexto, son niños ,se mueven chillan hablan alto, etc..por lo que estimo se les debe llevar a restaurantes de esas características, en los que los niños no son un problema pues ya sabes a lo que vas. .
    en el resto de restaurantes ni acercarse, pues ya no es un problema de niños sino de padres mal educados,que tratan de imponer su sistema basados en la buena educación de los demás.

  • Responder julio 24, 2016

    Javier

    Niños sí. Fumadores no, ni en las terrazas.

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