RESTAURANTE ARCE

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Siempre es reconfortante cuando visitamos un restaurante que nos habla de cocina de autor, conocer al maestro en sí. Ese es el caso del hogar, porque así lo define, de Iñaki Camba. Un entusiasta de origen vasco, que además de ser el artífice de maravillosos platillos, es la cara del restaurante que todo el mundo reconoce.

Ubicado en pleno centro madrileño, en la calle Augusto Figueroa, este acogedor restaurante nos recibe con paredes con estanterías de libros, cuadros y mesas de la clásica restauración. Nos ubicamos en una mesa y el protocolo a seguir debería ser ojear su carta, pero siendo consecuentes con la propuesta de Iñaki, y sin menospreciar en lo absoluto su estructurado menú, consultemos con el propio chef con que nos quiere deleitar. El más que complacido nos tratará como si lo visitáramos en su propio hogar.

El cocinero nos podría pasar por los tradicionales sabores de la cocina clásica y la tradicional, y en esta última hace hincapié:

“la nuestra, la de nuestras tradiciones”

Pescados y carnes finamente seleccionados son puestos sobre los fogones con el mayor cuidado, porque la apuesta de Camba radica en que los productos bien tratados son los que brindan los mejores sabores.

¿Quién no se siente a gusto cuando el propio chef de cabecera es el que te sugiere que comer?, yo con los ojos cerrados confiaría mi deleite en los platos que salen de la cocina de Iñaki, más aún cuando nos cuenta la confección del “Menú del día a día”, que empieza con un plato con tres vuelcos al que a cada uno le podemos dar dos bocados y luego pasamos a un principal seleccionado de la carta y el postre. Al final de esto nos habremos paseado posiblemente por un ahumado de atún rojo, una ensalada de queso y una falsa trufa y patata confitada. En una hora y media habremos degustado cuatro o cinco cosas maravillosas.

Podría contarles más de la carta, pero es que depende de la estación. Su carta cambia 8 veces durante el año lo que nos permite deleitarnos de los productos de la temporada, pero también los de “primicia”, esos que sólo se pueden conseguir por muy poco tiempo. Esto es algo por lo que hay que visitar al carismático vasco cada cierto tiempo.

La cocina de Arce puede catalogarse como la que se “adapta a tu ánimo”, y es así como el trato, los platos, las conversaciones y la sensación hogareña te brindan una velada espléndida.

Vale mucho la pena dejarse preguntar por Iñaki, cuando entres al restaurante, si “tienes ¿apetito? ¿hambre? o ¿ganas?” y dejarse llevar por su pericia y auténtica cocina.

 

2 Comments

  • Responder mayo 20, 2012

    Juan m Escalante

    Dejando aparte el cariño que siento por Iñaki, creo que este comentario lo habría suscrito el mismo, hace veinte años.

  • Responder mayo 8, 2012

    Mara

    Este restaurante me encantó, es todo un detalle ver al propio chef sugerirte sus mejores recomendaciones. Una muy buena experiencia

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